El Roscón de Reyes es mucho más que un dulce navideño. Su historia está llena de simbolismo y tradición, y en Forn Vallespir nos sentimos orgullosos de mantenerla viva generación tras generación.
La historia del Roscón de Reyes se remonta a la Antigua Roma, donde se celebraban las Saturnales con tortas redondas decoradas con higos, dátiles y miel. Estas festividades honraban la llegada del solsticio de invierno y eran una oportunidad para compartir dulces con amigos y familiares. Con el paso del tiempo y la cristianización de las festividades paganas, el roscón se transformó en el postre que hoy conocemos, asociado a la llegada de los Reyes Magos.
En la Edad Media, la costumbre se extendió por Europa. En Francia se popularizó la idea de esconder una sorpresa dentro del roscón, tradición que llegó a España y continúa viva. Hoy en día, el roscón contiene una figura y un haba: quien encuentra la figura es coronado «rey», mientras que quien encuentra el haba debe pagar el dulce.
En Forn Vallespir, elaboramos el Roscón de Reyes de manera artesanal, respetando las recetas heredadas desde nuestro bisabuelo en Valls (Tarragona). Usamos ingredientes de primera calidad: harina de fuerza, mantequilla, ralladura de cítricos, agua de azahar y frutas confitadas. Nuestro proceso de fermentación lenta y amasado cuidadoso garantizan un sabor auténtico y una textura esponjosa.
También ofrecemos variedades rellenas de nata, crema o trufa, para todos los gustos. Cada roscón que sale de nuestro obrador es una pieza única, elaborada con cariño y respeto por la tradición.
Celebra este Día de Reyes con el sabor de siempre. Descubre en Forn Vallespir por qué la historia del Roscón de Reyes sigue más viva que nunca.